Desenmascarando a Lucifer: el ángel caído de la Biblia según la Antroposofía

Lucifer, el ángel caído de la Biblia, tiene en la antroposofía un significado muy distinto al del diablo que conocemos. Según la antroposofía, Lucifer es la polaridad negativa femenina y Ahriman (o Satán), la polaridad negativa masculina. Es decir, así como los arcángeles representan las virtudes, los arcontes son la sombra de la humanidad.

De la misma manera que hablamos en su momento de los arcángeles, es importante hablar de los impulsos energéticos negativos, que son los arcontes. Si aprendemos a identificar estos impulsos, podremos ver la sombra y desarrollar nuestro discernimiento en este mundo con tanta información.

Antes de seguir, me gustaría aclarar que la antroposofía, y las escuelas místicas en general, utilizan lenguaje metafórico. Si lees este texto con una visión religiosa o dogmática, no lo vas a entender y lo vas a malinterpretar.

Lucifer según las escuelas místicas y la antroposofía

Lucifer es la metáfora de los ángeles caídos. Aunque tiene una connotación religiosa, en la antroposofía se refiere a un impulso de energía. La caída de Lucifer es la fragmentación de la consciencia de Dios o de la Fuente. No se considera algo malo, sino una exploración del ser y de la creatividad.

Según la antroposofía, Lucifer es un arquetipo de consciencia. Los humanos nos hemos fragmentado hasta llegar a la materialidad, y Lucifer se manifiesta en la Tierra cuando nos seguimos fragmentando hasta el caos. La alternativa es que, en lugar de fragmentarnos, podamos elevar nuestra consciencia para volver a la Fuente.

Muchas escuelas místicas nos recuerdan que lo material es una ilusión. Realmente somos pura luz, consciencias, seres, saber abstracto. La Tierra es el planeta con más densidad; si decidimos fragmentarnos más, perdemos la psique, el alma, y por eso se ve como algo «malo». En lo material, esto se traduce en depresión, ansiedad, trastornos de personalidad, trastornos alimenticios, cáncer…

lucifer angel caido antroposofia - lucifer de alexandre cabanel

Lucifer tiene muchos nombres: la serpiente, el despertar del kundalini, el 2º chakra, el despertar de las emociones, Prometeo (el que le da el fuego, la sabiduría, a la humanidad). Se le representa con el elemento del fuego, haciendo alusión a que no todo es bueno ni malo. Si el fuego se materializa mucho, te daña, te quema. Pero el fuego también está asociado a la sabiduría y al despertar de la consciencia. Si hablamos del fuego interno, no daña: es brillo, chispa, sentimiento de creatividad, capacidad de crear mundos.

Al ser el portador de luz, el que les dio el fuego a los humanos, hizo que el amor abstracto que nos creaba se manifestase físicamente en luz. Es el impulso que nos vuelve materiales y lo que nos hace buscar quiénes somos fuera del amor y fuera de Dios. También nos dio el libre albedrío y la habilidad de negar a nuestro creador. Es un arma de doble filo: te da la habilidad de crear y de tener una experiencia divina y material, pero te puedes materializar tanto que te pierdes. Viendo hacia dentro es como llegamos a Dios. Viendo hacia fuera es como vemos la falsa luz, que es el mundo material.

Dualidad en Lucifer según la antroposofía

Lucifer es un personaje dual. Hay gente que lo describe como «el tentador», pero otros lo ven como «el portador de luz». Eventualmente, hay una reunión con la Fuente, que se denomina el impulso cristalino o «de Cristo». Esta caída es cíclica y se da a través de los siglos y de los planetas. Algunas escuelas místicas dicen que es como el aliento de Dios (inhala, exhala); otras, como el palpitar de Dios. Por eso no es malo como tal, sino que es parte de la vida.

Cuando los humanos viven buscando la sombra o el caos, se produce lo que la antroposofía llama caída luciférica o caída de consciencia. Cuando esto pasa, te rebelas contra los arcángeles (las virtudes) y empiezas a caer en consciencia (los “pecados»). También es importante recordar que, técnicamente, todos tenemos esta caída de consciencia. Hay quien se queda atrapado en el juego de la ilusión. Sin embargo, tenemos libre albedrío para escuchar a los arcángeles o a los arcontes; es decir, para seguirte a ti mismo o seguir a alguien o algo. Puedes seguir las tentaciones o seguir el camino de las virtudes. Hay que aceptar a las personas que quieren seguir explorando y buscándose a sí mismas.

rishabh-dharmani-x0gw9YspcR4-unsplash lucifer angel caido antroposofia

Cómo se manifiesta en las personas

Muchos grupos cristianos describen a Lucifer como alguien muy preocupado por su imagen, por su yo, por ser el más listo, el más guapo… como un narcisista. A su vez, algunas escuelas místicas lo describen como un hedonista: alguien que hace en el momento lo que le hace sentir bien. En vez de ir hacia dentro, pensar y sanar lo que te hace falta, lo buscas fuera. Desde ambos puntos de vista, Lucifer es caer en los pecados capitales.

El comportamiento de Lucifer encapsula los pecados capitales. No son pilares de la comunidad ni ejemplos a seguir. Quieren vivir una vida llena de placeres:

  • Pereza (poca ética de trabajo, procrastinación)
  • Gula (incapacidad de regular sus apetitos)
  • Ira (no pueden controlar sus emociones)
  • Avaricia (problemas con el dinero y con la energía masculina, el amor propio)
  • Soberbia (moralidad superior, creen que están creando la nueva consciencia)
  • Lujuria (ninfomanía o sed insaciable del apetito sexual)
  • Envidia (hablan mal de otras personas a las que les va mejor)
  • El pecado capital primordial sería el egoísmo, que los encapsula todos.

Una persona que manifiesta la caída de consciencia de Lucifer parece que tiene mucho conocimiento, pero no tiene sabiduría. O bien tiene mucho conocimiento, pero no tiene moral. En comunidades espirituales se refleja en la frase «lo malo no existe». Esta frase es cierta en otros planos de existencia, pero no aquí en la Tierra. Aquí hay contraste: sufrimiento y alegría, luz y sombra. Este contraste es una herramienta para ayudarnos a crecer.

Lucifer se pierde en su esfera de las emociones. Las individualiza demasiado y cree que el mundo emocional es lo único que importa. La hiperindividualidad es un regalo de Lucifer: en equilibrio sería amor propio, pero cuando se lleva a un extremo se convierte en narcisismo.

Al ser un mitómano, Lucifer no puede vivir en la realidad, porque vivir en la realidad le duele. La realidad le refleja todo lo que tiene que cambiar, y huye de ella con la mentira. Una persona con esta caída de consciencia no se conoce realmente. Miente hasta sobre su felicidad y sobre lo que quiere en la vida, y va cambiando la historia. Por eso es el arquetipo del arlequín, del bufón, del payaso: el que te distrae.

Estas personas siempre se hacen la víctima; son mártires por una causa o ideología. Tienen que tener un enemigo y, si no lo tienen, se lo inventan. Cuando hablas con ellas, parece que hablas con un niño, porque no razonan. Lucifer se disfraza de rebelde sin causa: siguen causas sin discernimiento y se vuelven tan abstractos que no saben dónde están. El fin último sí es volver a la Fuente, pero siguiendo el camino de las virtudes.

miguel-angel-avila-Zlxi2bTtBis-unsplash lucifer angel caido antroposofia - estatua angel caido retiro madrid españa

Ejemplos de personas en caída de consciencia de Lucifer

Un ejemplo son los artistas de las plataformas públicas, que tienen mucho dinero detrás: aunque la letra de las canciones pueda parecer motivadora, le meten un tambor bien fuerte detrás. O su imagen puede parecer la de un ser de luz, pero al final solo son títeres a los que se les paga. Incluso el propio show —el maquillaje, la ropa llamativa, los focos, el decorado de los escenarios— es al final una ilusión; es lo que en antroposofía se llama la falsa luz.

Otros ejemplos:

  • Incapacidad de regular las emociones. Arranques de ira, melancolía, manía, locura o desesperación. No aceptan críticas (la cultura de la cancelación) y son hipersensibles e hiperemocionales.

  • Incapacidad de llevar a cabo metas o un plan de vida.

  • Escapismo extremo de la realidad. Si tienen un despertar espiritual, están mucho en el astral o recurren a la medicina holística. Son muy creativos, pero no consiguen anclarlo en la Tierra.

Rudolf Steiner escribe que estas personas hablan antes de entender la energía. Son altavoces que escogen un partido político, una religión o una creencia para siempre. Por ejemplo, gente que predica pero no se ha leído la Biblia y repite un guion sin entenderlo realmente. Son personas que no pueden crear independencia; necesitan a otras personas para su mundo interno y siempre buscan colectivos, como el movimiento feminista en su extremo. 

El feminismo es un movimiento que busca el equilibrio entre las energías masculina y femenina; es cristalino, pero cuando cae en la consciencia luciférica, quienes lo llevan al extremo no terminan de planear, no piensan en cómo sus acciones afectan a otras personas y solo escuchan el ruido de su mundo interno. Están peleados con todo lo que sea orden, disciplina y fuerza de voluntad. Esto nos crea una disonancia cognitiva, porque tienen capacidad de luz, pero es la falsa luz, la que les autodestruye. Hablando de manera arquetípica, les falta la figura del «padre» sano, o más energía masculina que los equilibre.

Los seres que cayeron en Lemuria y la Atlántida siguen aquí en este cierre de ciclo y se manifiestan de forma grotesca. Incluso los que tienen un despertar espiritual no consiguen abrir del todo el corazón. Cuando esto pasa, el amor les duele y se emocionan por cualquier cosa. Es lo que ocurre con los psíquicos caídos, que te leen las cartas pero tienen tendencia a la hipersexualidad. Por eso es importante investigar cómo son sus vidas: si dan consejos de pareja pero tienen cinco divorcios, a lo mejor no es la mejor persona a la que seguir.

Conexión de Lucifer con Ahriman

Ahriman utiliza a Lucifer como si fuera un títere. Como Ahriman no tiene energía propia y como la energía viene de la madre, crea a través de Lucifer y manipula emocionalmente. De esta manera consigue esa energía creativa. Estos brotes vienen de los chakras bajos, y de eso se alimentan las personas de polaridad negativa: usan esta energía como una batería. Sin ir más lejos, lo vemos en la isla de Epstein, con el marido y su mujer explotando sexualmente a niños.

Todas estas energías solo funcionan si les prestamos atención. La política, los regímenes, los planes oscuros y los mundos sin amor necesitan que los humanos tengamos la energía enfocada en ellos.

Estamos en un punto de inflexión en la Tierra. El impulso y los ejemplos de Lucifer sirven para ganar discernimiento, tanto con los demás como con nosotros mismos.

GRACIAS POR LEER

Escribo y pinto sobre antroposofía, autoconocimiento y el arte de seguir tu propio camino. Sin anuncios, sin gurús, sin prisa. Cada café se convierte en tiempo para escribir y en pintura para el próximo cuadro.